jueves, 14 de julio de 2011

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Se empieza a sentir el murmullo de un estallido muy cerca de aquí, como cuando pegas la oreja al suelo y escuchas las ruedas del tren gemir contra las vías (de placer claro)...

Y cada vez queda menos, y cada vez más cerca,
para estar más lejos de aquí.

¡Hasta que se me agoten las alas de tanto volar!