Se empieza a sentir el murmullo de un estallido muy cerca de aquí, como cuando pegas la oreja al suelo y escuchas las ruedas del tren gemir contra las vías (de placer claro)...
Y cada vez queda menos, y cada vez más cerca,
para estar más lejos de aquí.
¡Hasta que se me agoten las alas de tanto volar!