Y cada vez queda menos, y cada vez más cerca,
para estar más lejos de aquí.
¡Hasta que se me agoten las alas de tanto volar!

pasajeros y el dolor, incluso en una rosa del color de la sangre. Me busco entre las palabras de otras personas, en miradas de mis amigos, en las manos de cualquier desconocido, en los reproches y hasta en los cielos. Me encuentro en el agua, en la sal de unos macarrones poco hechos, en la salsa boloñesa, en las sonrisas del alma, en tu azul mediterráneo. Soy más bien difícil, de sabor agridulce con olor a canela -o casi fresa- de piel morena y ojos que no siempre saben esconder lo que siento, estatura mediana y con poco agrado por llevar tacones, me destrozan los pies...