Carmín, amarillo, naranja, melocotón, lila y hasta rayos de sol. Pequeñitos y casi invisibles, pero rayos al fin y al cabo. Me detengo y pienso en los besos que he dado, en las decisiones que he tomado entre vaso y vaso, en la vida por la que he optado, los colores con que he pintado y hasta en las veces que he intentado cambiarme de peinado. 20 años dan para mucho ¿sabes?
Me retengo y aprendo. De las payasadas, una seriedad; de los sermones, un guiño y de las espinas, un cariño.
Ya se sabe... lo que no mata, engorda.
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