Odio estar sentada delante del ordenador sin alguna letra que escribir, es una tortura aguantar el constante tic-tac del reloj y el cursor parpadeando cada poco. Cuando una sola palabra se sienta en el regazo del Word parece que éste lo acune como a una niña pequeña o, más bien, que me acune. Y, para ser sincera, así es como muchas veces me siento. Como una niña pequeña queriendo ser reconocida por esa especie de héroe ficticio en que te has convertido, correteando y saltando a tu alrededor, buscando las famosas palabras "Estoy orgulloso de ti"... Mierda, ya lo estoy haciendo otra vez. Parece que por ahora el tiempo embutido en una circunferencia perfecta será mi solitario compañero junto con una sonrisa enganchada a los labios mientras me tomo el Sol entre parpadeo y parpadeo, dejándome ciega. Otra vez.
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